Servir: ser, saber y vivir, así vivó el Retiro del Ministerio musical Filii Dei

Experiencia retiro espiritual para nuestro ministerio musical Filii Dei, durante los días 25 y 26 de febrero.

Ser músico es vivir. La música, la encontramos en las cosas más sencillas y cotidianas: el correr de las manecillas, el cantar de las aves, el ritmo al caminar, el sonido al cliquear, la secuencia de un semáforo y muchas cosas más sin dejar atrás por supuesto, la entonación particular al hablar.

Es tan común a todos, que nos basta ver con detenimiento cada cosa de nuestro diario vivir y darnos cuenta que todo con lo que vivimos cada día, está acompañado por la música.

Esto indudablemente, por ser algo que vivimos cada día, de una manera normal y hasta tediosa, no es motivo de sorpresa ni admiración alguna. La sorpresa ante la melodía y el ritmo de la música viene cuando aquellos que la han sentido y vivido con detenimiento, se sienten animados a conocer a profundidad este mundo y con ello, nacen las hermosas obras musicales que son recordadas en la historia y armonizan nuestra vida, permitiendo a los espectadores, reconocer y sentir el espíritu del artista en la majestuosidad de su creación.

De modo similar, sucede con nuestra vida en el deseo ayudar y servir. Diariamente sabemos que en donde nos encontramos, existen personas que necesitan de nuestra ayuda. Algunas veces la brindamos: unos pesos para el transporte, un alimento a quien lo pide en la calle, la escucha de quien está triste o la alegría que deja el compartir algo preciado; sin embargo, también están las ocasiones en que, conociendo la necesidad del otro, la dejamos pasar y por constancia y “normalidad” en la vida diaria, ignoramos esas necesidades sin brindar lo mínimo de nosotros.

Pues así como en la música, muchos se interesan por hacer de ese compás de vida, una armonía pensada, sentida y plasmada más estructuralmente; del mismo modo en el servicio, están aquellos que exaltando el sentimiento de alegría por satisfacer la necesidad ajena, se interesan por ayudar y servir de un modo comprometido y desinteresado conociendo también las formas más precisas de realizarlo con prudencia y pertinencia, de donde nacen las obras más bellas que son ejemplo para muchos motivando también a servir.

Pues bien, imaginemos una cohesión de circunstancias: cantar y servir. Esto es precisamente lo que buscamos hacer desde nuestro ministerio. Aunque no buscamos ser maestros en la música, la intención siempre por medio de nuestra aptitud, es enriquecer y armonizar el servicio altruista, humano y espiritual de acompañar, escuchar o a veces, solo platicar de cómo hemos comprendido el servicio (y con ello el encuentro con Dios), invitando a otros a que conozcan y vivan las cosas bellas que nos dejan la misión y la música.

Esto precisamente, fue lo que reflexionamos y vivimos en nuestro retiro en el municipio de Facatativá: ser conscientes de todo lo que tenemos por dar, aprender a hacerlo mejor y vivirlo adecuadamente buscando la coherencia de ser, vivir y servir.  

 

Por:

Carlos David Ospina

Estudiante de Filosofía 

Inicia sesión para enviar comentarios

Publicaciones

Taller del Mar

Taller de mar

Convocatoria de Movilidad Internacional: miembros de la AUALCPI

Agenda Uniagustiniana

Boletín Informativo

Videos Informativos