free templates joomla
Imprimir

Avatares del concepto de un dios encapsulado en el tiempo

“El hombre -escribe- tiene el deseo natural, cuando ve un efecto de conocer su causa… por tanto, si la inteligencia de la criatura racional no puede alcanzar la causa suprema de las cosas, permanecería inútil a ella el deseo de la naturaleza.” 
Sto. Tomás

La pregunta por el origen del ser y todo lo que lo rodea proviene de la inquietud misma del hombre por conocer cuál fue la razón primera de todas las cosas. Partiendo del concepto o la definición de esa fuerza superior que ha tomado gran protagonismo en la historia; no ha sido fortuito el hecho de que la filosofía tome este campo como uno de sus ejes centrales en donde las preguntas por el hombre, el mundo y Dios llenan de sentido la existencia de cada uno de los seres creados y da algunas nociones de las que se puede partir.

Es así como el hombre con el pasar del tiempo ha descubierto que su razón le permite ir más allá de todo lo que en algún momento parecía evidente; no basta con resignarse a comprender las cosas como la historia se las ha traído, sino que su capacidad de admiración e inquietud lo llevan a pensar en ese momento en que fueron creados todos los entes que conforman el mundo.

Por tal motivo, el concepto de Ser Supremo padece ciertas trasformaciones que corresponden al contexto situacional en el que se haya gestado; el marcado paso del mito a la razón, el teocentrismo y el antropocentrismo son muestras claras de esos avatares en los que se ve afectado el significado por el significante a través de un cronos que ahuyenta el Kayrós con el que se debería releer esta realidad. Cada uno da su punto de vista de acuerdo a la experiencia que tiene frente a lo percibido y por ende, la visión trascendente tiene un marcado tinte subjetivo que puede ser transferido y adscrito a determinada corriente o se puede quedar en un solipsismo sin gran relevancia social.

Teniendo en cuenta lo anterior, no se pueden dejar a un lado las distintas disciplinas que se han encargado únicamente de este concepto tanto en su defensa como en su ataque; en este momento se verán implícitas la teología y la teodicea como dos campos paralelos desde los que se ha pretendido comprender esa “causa incausada”; cabe aclarar que la gran diferencia entre teología de la revelación y teología natural es que la primera parte de la revelación (teología sobrenatural) teniendo como fundamento las Sagradas Escrituras y la segunda se ocupa de la demostración racional, de la existencia de Dios mediante razonamientos que validan sus atributos y su naturaleza, como es el caso de la noción dada por muchos autores medievales, como por ejemplo Tomás de Aquino, en tanto afirmaron que Dios se puede llegar a conocer y comprender por analogía con las cosas del mundo.

Al inclinar la balanza hacia la demostración de Dios desde la razón, hay que tener en cuenta, como se mencionaba anteriormente, el punto de partida de la filosofía donde hay una admiración del hombre al contemplar el mundo que lo rodea, llevándolo a pensar en la posibilidad de trascendencia de las cosas y de su mismo ser; se tiene una causa primera, en la que todo se renueva, dignifica y a lo que todo tendrá que retornar.

Una de las cosas a resaltar en este punto es que no en todas las épocas ha existido explícitamente el concepto como tal y un demarcado ejemplo de esto son los filósofos de la antigua Grecia, para quienes Dios no existía como concepto, sino que por el contrario era la experiencia misma del mundo y del ser del hombre.Para ellos todavía se presentaba como cuestión anacrónica el nombre de Dios, ya que el mito respecto a estas realidades que salían de sus mismos contextos, fortalecía lo que era cada uno en su momento.

Universitaria AgustinianaJhon Alexander Silva HerreraLicenciatura en Filosofía

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar