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Bruno Marie Duffé, dictó una conferencia en la Uniagustiniana respecto a las reflexiones de la Iglesia y el trabajo de los seres humanos para lograr una vida digna en medio de la paz.

Por. Comunicaciones

Monseñor Duffé fue elegido en el año 2017 por el Papa Francisco como Primer Secretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano. Es Doctor en Filosofía del Derecho y en Ética Social, fundó y dirigió el Instituto de los Derechos Humanos y contribuyó activamente en la puesta en marcha de la cátedra de la UNESCO consagrada al derecho de las minorías. Efectuó numerosas misiones de peritaje, formación y mediación internacional, tanto para el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos como para el de los Refugiados, en colaboración con varias ONG.

Consejero Espiritual Regional de Empresarios y Directivos Cristianos, también es miembro del Consejo Justicia y Paz en Francia desde 2015, Capellán Nacional del
Comité Católico contra el Hambre y por el Desarrollo. En su visita a la Uniagustiniana, Monseñor Duffé habló de la “Actualidad y desafíos de la Doctrina social de la Iglesia”, y mencionó los 4 principios de la Doctrina social o del pensamiento social inspirado del Evangelio, estos son:

  • La dignidad de la persona humana.
  • La subsidiariedad o los niveles de la responsabilidad.
  • La solidaridad en un mundo globalizado.
  • El bien común y la destinación universal de los buenos, con la preferencia por los pobres.

A la luz de estos principios, se reflexiona en torno a ¿Cómo continuar la Creación que Dios ha dado a los hombres?, ¿Cómo tener cuidado de la vida de los otros y de
la vida colectiva?, ¿Cómo vivir y actuar el Evangelio del Amor, a la manera de Jesús, en nuestra vida social?, ¿Cómo trabajar para el futuro del planeta y de la
vida?, ¿Cómo procrear y promover; producir y proteger? Desde hace un siglo, pero particularmente desde hace 50 años, la Teología Moral y la Pastoral Social han tratado de traducir los principios de la Doctrina social frente a los desafíos de situaciones particulares y de la solidaridad en el mundo, y la respuesta es que “no podemos pensar y entender la realidad compleja de nuestra sociedad y de nuestro mundo, con consideraciones separadas, necesitamos un diálogo entre los actores: actores del trabajo, de la vida económica, de la vida política, de las comunidades (étnicas y culturales) , de la vida de la Iglesia (pastoral)”, manifiesta Monseñor.

CONFERENCIA

 

De aquí se desprenden muchas reflexiones, una de ellas habla de la “ecología integral”, la cual abarca 4 dimensiones:

  • Una relación de armonía con la Creación y el Creador.
  • La relación de respeto con el otro y los otros.
  • La relación de confianza con el futuro del planeta y de la vida.
  • La relación de simplicidad con sí mismo (cuerpo y alma).

“Pensar un desarrollo humano integral necesita una nueva manera de pensar, si es verdad que todo está conectado en nuestro mundo, se debe dialogar frente a los
desafíos de un nuevo progreso. Este diálogo cambia la manera de analizar e interpretar la realidad del mundo y de tener cuidado de la vida y de la relación
social. Esta nueva manera de pensar, de saber, de trabajar y de vivir se practica cuando los científicos y técnicos escuchan a los filósofos, o los economistas escuchan a los poetas, los jóvenes a los viejos y los viejos a los jóvenes, los ricos a los pobres. Porque cada uno tiene un mensaje para los otros y para la comunidad”, afirma Monseñor Duffé.

Saludo

 

Respecto a los desafíos actuales de Colombia Monseñor Duffé, mencionó los siguientes puntos:

  • Acabar con la violencia: el primer valor es la vida
  • Necesidad de «un Pacto para la vida, recibida con gratitud y ofrecida con amor
  • Trabajar por y para todos, pensando en el futuro de una comunidad
  • Pasar del miedo a la confianza: «yo creo en ti; yo creo contigo»
  • Afirmar el valor del «bien común» que llama a compartir las riquezas con todos: «una economía ecológica»
  • Considerar la biodiversidad y la socio-complementariedad como la condición primera de la paz y del desarrollo
  • El «amor social» el amor es, antes de todo, pensado como una relación confidencial entre dos personas, debemos amarnos unos a otros.
  • Jesús llama a los que quieren seguirle y vivir el Evangelio, a ofrecer un amor a todos los miembros de la comunidad humana: a nuestros amigos y también a nuestros enemigos, a los que no dan amor y a los que están en la violencia.
  • Ofrecer un amor social es participar a todo lo que construye la comunidad humana, con una atención particular a las personas que sufren: enfermos, personas sin empleo, en la calle, en las cárceles, migrantes y extranjeros.