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Durante las vacaciones de mitad de año, los jóvenes líderes de la oficina de Espiritualidad ESUNA, estuvieron en Cachipay capacitándose integralmente, con el fin de acompañar las distintas actividades que desde la oficina se proponen.

Por. Esuna, Juan Esteban Anaya Rincón

La nostalgia y la alegría poco a poco se hacía más fuerte al saber que volveríamos a ese maravilloso lugar, el lugar donde nuestros sueños se acrecientan y el tiempo se hace más lento, allí donde tiempo atrás habíamos vivido la experiencia de la Escuela de Líderes Universitarios primer periodo. 
Todo comenzó el 06 de Julio de 2019 a las 11 a.m., donde 11 Jóvenes nos aventuramos a vivir este nuevo reto que la vida misma nos estaba brindando, partiendo desde la sede de la Central de Juventudes en Bogotá hacía la Capilla, en Cachipay. Durante el camino compartimos entre nosotros acerca de nuestras motivaciones y esos nervios sobre esta experiencia que sin duda alguna y sin saberlo nos cambiaría la vida.


Al llegar a la Capilla luego de 3 horas de viaje, se sintió ese aire tan diferente y característico de este lugar, donde viviríamos durante los próximos 15 días; inicialmente conocimos a quienes serían nuestro Coordinador y nuestra Auxiliar, dos personas realmente maravillosas que nos señalaron el lugar donde estaríamos alojados: PAX CHRISTI, está finca escondida entre árboles gigantes y una quebrada que nos guiaba hacia la tranquilidad. 


Una vez acomodados en nuestros cuartos, todos los participantes de la escuela nos encontramos para conocernos mediante actividades que nos permitirían entrar en confianza, para luego dirigirnos al mítico "Foro" y así tratar de organizar ese horario que procurábamos cumplir a diario. En esos primeros días de escuela formamos un vínculo bastante fuerte, lo que nos permitía sentirnos muy a gusto y alegres en cualquiera de los espacios que realizábamos, para posteriormente convertirnos en una comunidad: FRATERLU (Fraternidad de líderes universitarios).


Llegó el momento de comenzar el retiro, ese espacio que nos permitiría afrontar y reconfortar esos temores y angustias que día a día nos frenan para llegar a nuestra propia paz, en cada uno de los espacios íbamos contemplando ese sentido de la interioridad y la amistad, permitiéndonos cada noche amarnos un poco más entre nosotros, mediante ese cálido espacio que vivíamos en el Sagrario, recordado como "Fragmentun Vitae"; en el cual compartimos y abrimos nuestros corazones hacia Dios primeramente. Él, nos brinda su amor puro y misericordioso, escuchándonos constantemente, y hacia nuestros demás compañeros para unirnos fraternalmente en el amor y la amistad, brindándonos apoyo mutuamente y creando lazos que no se podrán romper, pues nuestra conexión va más allá de lo físico, logra unirnos en una frase que nos quedará siempre grabada en la mente y en el corazón: "En el Sagrario nos vemos".


Al compartir estos 15 días llenos de grandes emociones, en los cuales vivimos momentos realmente alegres y otros varios bastante nostálgicos, queda por decir que, estar reunidos con la fe puesta en Dios, vivir en fraternidad y compartir grandes alegrías, ha permitido creer en ese amor sin medidas, para así decir que "Hemos conocido y hemos creído, en el amor que Dios nos tiene".


Finalmente nos vamos con mucha felicidad y alegría de saber que FRATERLU, esa hermosa y mágica comunidad que formamos, perdurará en el tiempo y estará siempre unida, sin importar las circunstancias y la distancia siempre vivirá en nuestro espíritu está experiencia que se revive y se fortalece con un solo sentir: 
"Solo lo que se ama puede ser salvado, solo lo que se abraza puede ser transformado"